La inteligencia artificial está cambiando la forma en la que buscamos información, comparamos opciones y tomamos decisiones.

Pero también puede servir para algo muy concreto: hacer las preguntas incómodas antes de invertir.

En uno de nuestros últimos directos hicimos un ejercicio sencillo. Proporcionamos a una inteligencia artificial la información de un proyecto inmobiliario en Yucatán y le pedimos que se pusiera en la posición de un inversor español.

La pregunta fue:

“¿Qué necesitarías saber antes de invertir?”

La respuesta fue interesante porque la IA no empezó hablando de piscinas, zonas comunes o imágenes atractivas.

Fue directamente a cuestiones mucho más importantes: propiedad, contratos, permisos, financiación, costes, rentabilidad y posibilidades de salida.

Y precisamente esas son algunas de las preguntas que deberías plantearte antes de entrar en cualquier proyecto inmobiliario.

Primero: ¿qué estoy comprando exactamente?

Antes de hablar de rentabilidad, conviene entender qué estás adquiriendo.

Cuando compras una vivienda terminada, existe un inmueble concreto y una escritura que identifica claramente a su propietario.

En una inversión en fase de preventa, el proceso puede ser diferente.

En el proyecto analizado durante el directo, la adquisición comienza mediante un contrato de promesa de compraventa, mientras se completa el proceso necesario para llegar posteriormente a la escritura definitiva.

Por eso, antes de invertir sobre plano conviene saber:

Puede parecer básico, pero es el punto de partida de cualquier análisis serio.

¿Quién es el propietario del terreno?

Una de las primeras cuestiones planteadas fue conocer quién controla jurídicamente el suelo en el que se desarrolla el proyecto.

Durante el directo se explicó que el terreno pertenece a la propia sociedad promotora y que se trata de propiedad privada. También se indicó que no existen hipotecas, cargas ni litigios sobre el inmueble.

Como comprador, este tipo de información debería poder comprobarse documentalmente.

No basta con conocer el nombre comercial de un proyecto. Conviene revisar quién aparece como propietario, cuál es la situación registral del terreno y si existe alguna carga que pueda afectar al desarrollo.

Cuando inviertes fuera de España, esta comprobación adquiere todavía más importancia.

Permisos: qué existe hoy y qué sigue en proceso

Una presentación comercial muestra cómo será un proyecto dentro de unos años.

Tú necesitas saber algo diferente:

¿En qué punto se encuentra hoy?

Según se explicó en el directo, el proyecto dispone de distintas autorizaciones relacionadas con el desarrollo inmobiliario y se encuentra también dentro de un proceso de actualización y subdivisión catastral.

Aquí conviene separar tres conceptos:

lo que ya está autorizado, lo que se encuentra actualmente en tramitación y lo que deberá solicitarse posteriormente.

Esta distinción permite entender mejor el grado real de avance del proyecto y evita confundir una previsión futura con una realidad administrativa actual.

¿Qué ocurre con tu dinero?

Esta fue probablemente una de las preguntas más interesantes planteadas por la inteligencia artificial.

Cuando aportas capital a un proyecto que todavía no está terminado, deberías saber qué ocurre exactamente con ese dinero.

Durante el directo se explicó que las cantidades aportadas por los compradores entran directamente en la sociedad propietaria del desarrollo y pueden utilizarse para continuar ejecutando el proyecto.

También se indicó que la compra inicial del suelo y parte del desarrollo se realizaron con fondos propios de los promotores.

En este caso no existe una cuenta de depósito en garantía o escrow en la que el capital permanezca bloqueado hasta la finalización del proyecto.

Esto no convierte automáticamente el modelo en bueno o malo.

Simplemente obliga a entender qué riesgo estás asumiendo y cómo se financia el desarrollo.

Las inversiones en fases iniciales pueden ofrecer precios inferiores a los de un activo terminado precisamente porque todavía existe un proceso por completar.

Rentabilidad y riesgo deberían analizarse siempre juntos.

Los servicios e instalaciones también deben aparecer en el contrato

Casa club, gimnasio, piscina o zonas deportivas pueden hacer que un proyecto resulte especialmente atractivo.

Pero como inversor deberías plantearte una pregunta más importante:

¿Están esas instalaciones realmente comprometidas?

Como se explicó durante el directo, las instalaciones y zonas comunes del proyecto aparecen recogidas en el contrato y sus anexos.

Esta diferencia es relevante.

Una cosa es lo que aparece en una presentación comercial y otra lo que el promotor se compromete contractualmente a entregar.

Por eso, antes de comprar, merece la pena revisar qué elementos forman realmente parte del desarrollo.

¿Necesita el proyecto seguir vendiendo para terminarse?

Otra de las preguntas planteadas fue:

¿Necesita el promotor vender más parcelas para poder terminar el proyecto?

En muchas promociones, el ritmo de desarrollo está relacionado con el ritmo comercial.

Durante el directo se explicó que el proyecto comenzó financiándose mediante capital propio y que las ventas posteriores contribuyeron también a su ejecución.

Conocer el porcentaje de unidades vendidas puede ser interesante, pero no debería ser el único dato que analices.

También conviene observar cuánto capital propio se ha invertido, qué obras se han realizado, qué compromisos existen, cuál es el calendario previsto y cómo se financiarán las siguientes etapas.

Por eso, la pregunta no debería limitarse a:

“¿Cuánto habéis vendido?”

Sino a:

“¿Cómo está previsto financiar el proyecto hasta su finalización?”

Rentabilidad: más importante que el porcentaje es saber cómo se calcula

La rentabilidad suele ser uno de los datos más llamativos en cualquier inversión inmobiliaria.

Pero una cifra aislada dice muy poco.

Durante el directo se analizaron estimaciones relacionadas con el alquiler vacacional y la inteligencia artificial planteó una cuestión esencial:

¿De dónde sale esa rentabilidad?

Para responder habría que conocer variables como:

Durante la sesión se utilizó como referencia una vivienda de dos dormitorios con piscina y una tarifa aproximada de 150 euros por noche.

A partir de ahí pueden construirse diferentes escenarios de ocupación y rentabilidad.

Pero una proyección no es una garantía.

El comportamiento futuro dependerá del mercado turístico, de la competencia, de los costes operativos y de la capacidad para mantener determinadas tarifas.

Por eso, antes que quedarte únicamente con un porcentaje, conviene comprender qué hipótesis se han utilizado para calcularlo.

¿Cuánto capital necesitas realmente?

El precio de una parcela no representa necesariamente el coste total de una inversión inmobiliaria.

Si tu objetivo es construir posteriormente una vivienda destinada al alquiler, también tendrás que tener en cuenta la construcción, el proyecto arquitectónico, las licencias, los impuestos, la escritura, el mobiliario, el equipamiento y la gestión.

Durante el directo se habló, como referencia, de una inversión total aproximada de entre 100.000 y 125.000 euros para disponer de una parcela y una vivienda de dos dormitorios preparada para su explotación, dependiendo de sus características concretas.

Este dato permite hacer una lectura mucho más realista.

La pregunta no debería ser únicamente:

“¿Cuánto cuesta comprar la parcela?”

Sino:

“¿Cuánto capital necesito hasta tener un activo completamente operativo?”

¿Existe obligación de construir?

En algunos desarrollos no es posible comprar una parcela y mantenerla indefinidamente sin edificar.

En Ruiloba y SOMO existe obligación de construcción.

La intención es que el proyecto evolucione como un conjunto residencial y turístico coherente, evitando que termine compuesto principalmente por terrenos vacíos.

Para ti, como propietario, esto también implica asumir una inversión posterior.

Precisamente por eso es una condición que deberías conocer antes de comprar.

¿Quién gestionará el alquiler?

Una vivienda turística también necesita gestión.

Reservas, limpieza, atención al huésped, mantenimiento y comercialización generan costes.

Existe la posibilidad de delegar esta gestión en la propia empresa mediante una comisión aproximada del 15 %, aunque no sería obligatorio utilizar ese servicio.

Esta comisión debería incorporarse a cualquier cálculo de rentabilidad.

Porque una cosa son los ingresos brutos y otra muy distinta el beneficio final que queda en tus manos.

¿Cómo puedes salir de la inversión?

Una inversión no debería analizarse únicamente desde el momento de entrada.

También conviene preguntarte:

¿Cómo podré vender en el futuro?

Es posible transmitir los derechos antes de la escritura definitiva, vender posteriormente la propiedad o solicitar apoyo comercial al propio promotor.

Esta cuestión es especialmente importante porque no todos los inversores tienen el mismo horizonte.

Puedes querer mantener la propiedad a largo plazo, construir y alquilar o plantearte vender después de varios años.

Tener clara tu estrategia de salida desde el principio te ayudará a entender si la inversión encaja realmente con tus objetivos.

Y si eres español, también entra en juego la fiscalidad

Invertir fuera de España añade una capa adicional al análisis.

España y México cuentan con un convenio para evitar la doble imposición, pero la fiscalidad concreta dependerá de cada situación.

No será igual comprar como persona física que hacerlo mediante una sociedad.

Tampoco será igual mantener el inmueble que alquilarlo o venderlo posteriormente.

Por eso, este punto debería analizarse de forma individual con asesoramiento fiscal especializado.

La inteligencia artificial no decidió si había que invertir

Y probablemente esa sea la parte más interesante del ejercicio.

La inteligencia artificial no dijo:

“Invierte” o “no inviertas”.

Hizo algo bastante más útil.

Preguntó.

Preguntó por los contratos, la propiedad, los permisos, el dinero, la rentabilidad, los costes y la salida de la inversión.

Porque una inversión inmobiliaria no debería valorarse únicamente por cómo se presenta.

También debería analizarse por cómo responde cuando empiezan las preguntas difíciles.

Antes de preguntarte cuánto puedes ganar, quizá convenga responder primero a tres cuestiones:

¿Entiendo exactamente qué estoy comprando?

¿Conozco los riesgos que estoy asumiendo?

¿Sé de dónde debería salir realmente mi rentabilidad?

Cuando esas respuestas están claras, el análisis cambia por completo.